La típica historia

[…] la típica historia: chico conoce chica, chica gusta a chico, chico da la vuelta al orden social… ¿qué más puedo decir?[…]
— Hormiga Z

Es parte de la despedida de la gran película infantil “Ant Z” (Hormiga Z). Posteriormente la hormiga Z añade algo más sobre la futura familia que va a formar, pero en lo principal, esa es la despedida de la película.

Si tenéis menores en casa y no sabíais qué hacer con ellos en estas vacaciones escolares, esta película os puede resultar más entretenida y educativa que cualquiera de la saga de Barbie, Bratz o lo que sea que ven ahora los infantes e infantas. Los que no tengáis descendencia y necesitéis una excusa para acceder a ese tipo de películas, siempre podéis pedirle prestado el/la sobrino/a a un/a hermano/a o el/la niño/a a el/la vecino/a*.

El brillante psicoanálisis de la hormiga (los que hayáis podido disfrutar del original con la voz de Woody Allen aún lo apreciaréis mejor) da lugar al comienzo de la película:

[…]
Z: Necesito creer que hay un sitio ahí fuera mejor que este. De otro modo me pondría en posición larvaria a llorar. Esta superorganización me hace sentir… insignificante.
Psicólogo: Estupendo, has progresado mucho
Z: Ah, ¿sí?
Psicólogo: Claro Z, porque eres insignificante.

Lo bueno del caso es que nosotros no somos tan distintos a Z, también somos insignificantes.

Vivimos apenas una centena de años (los que llegan), de los cuales una gran parte del tiempo nos la pasamos haciendo lo que la super-organización tiene pensado para nosotros: estudiar, trabajar, lamentarnos porque no tenemos trabajo, trabajar más y cobrar menos, volvernos a lamentar porque no tenemos trabajo, trabajar esclavizados, seguir quejándonos, tener que seguir esclavizados hasta los 67…Gran parte del tiempo restante nos lo pasamos intentando recuperar fuerzas para poder volver a participar activamente en la sociedad.

Durante esos años apenas tomamos consciencia de que somos menos que un nano-punto en el espacio… y en el tiempo. No sólo nosotros (yo, tú, él, ella…) como individuos somos una insignificancia en la historia del universo o del planeta que habitamos, la humanidad en conjunto es una insignificancia en la historia del universo.

Hormigas

Pero somos a la vez unos seres privilegiados, ninguna otra criatura viva tiene la capacidad de maravillarse ante un cielo estrellado, la metamorfosis de un insecto, la inmensidad del mar abierto, la hermosura de la luna rielando sobre las aguas, …

En el tiempo que llevo morando este mundo he llegado a la conclusión de que el sentido de mi vida es precisamente darme cuenta de ese privilegio y usarlo bien, permitirme disfrutar de todo lo bueno y maravilloso que tenemos a nuestro alrededor, contribuir a que siga siendo maravilloso y a que siga disponible para generaciones futuras.

Tenemos necesidad de dejar nuestra huella de paso por este mundo, queremos satisfacer ansias individuales que se vinculan con el temor a ser olvidados, que se traducen en una necesidad de prolongar nuestra estancia en esta vida a costa de lo que sea necesario, así sea a costa de nosotros mismos o de nuestro entorno.

No quiero entrar en ese juego, ya sé que soy insignificante y que es muy probable que yo, como individuo, no permanezca en ninguna memoria más allá de mi propia existencia igual que muchos individuos que moraron esta tierra antes que yo no han permanecido en ninguna memoria tras abandonar el mundo de los vivos. Pero elijo vivir mi vida de la forma que me parece más coherente con mi percepción de quienes somos: dejándome maravillar por La Creación (sea obra de quien sea), e intentando entender un poco mejor algunos aspectos de ésta para poder maravillarme y apreciarla aún más.

Elijo contemplar, estudiar, investigar, fotografiar, leer y esforzarme para poder entender y disfrutar más de las maravillas que siempre han estado a nuestro alrededor.

La típica historia: madre da a luz a criatura, criatura crece, criatura vive, y criatura muere. La diferencia está en cómo la criatura ha escogido vivir.

* Nota: De este punto en adelante me temo que voy a dejar la corrección política para otros y me atendré a las reglas del lenguaje que aprendí de pequeña (incluso puede que acentúe algún fué, que lo echo de menos). Los historiadores del futuro van a pensar de nuestra corrección política… vaya jartá escribir se pegaban los pobres primitivos del S.XXI porque no tenían bien definido un neutro, y mira que en siglos anteriores parece que la cuestión sí estaba resuelta.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en reflexión y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a La típica historia

  1. 26-06-2011 Agradezco esto, me emociona de sobremanera, FUÉ por Don Google quien recibió un: “como vivir en inconciencia”, de mi parte y me arrojó como segunda o primera opción este wordpress…Soy pseudodiseñador, no terminé la Universidad porque en Chile es carísimo, pero bueno. La verdad es que estoy maravillado con lo que haz dicho porque es justo el momento de transición para mí (alrededor de un año) en donde logré Despertar, provocar que comineze esto, lo maravilloso, el amor porque sí, el amor a la maleza, a los sentidos, a la raza, al mundo, cosmos, universo, elementos,todo, todo y todo. Gracias.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s