La importancia de tener un porqué

Cuando en la escuela estudiábamos historia, literatura o ciencias, la figura del humanista  siempre me llamó la atención por partir del conocimiento de la sociedad actual, una sociedad donde la especialización es lo habitual y lo raro es encontrar personas que estudien desde distintas disciplinas una misma cuestión. Debo confesar que me parece mucho más interesante lo de los humanistas que lo de los especialistas.

Investigando sobre creatividad e innovación (dos términos muy de moda y muy erróneamente usados y entendidos en la mayoría de los casos) he topado con términos interesantes, como el de pensamiento divergente, y con interesantes estudios que concluyen que los puntos de vista no habituales (disciplinas distintas a la que comúnmente tratan un problema concreto) aumentan las posibilidades de encontrar soluciones a un problema, mientras que mantenerse en una única disciplina puede reducir estas posibilidades; que las soluciones innovadoras casi siempre proceden de la confluencia de varias disciplinas y no de la especialización.

Y para confirmar la validez de esos estudios y libros que he estado consultando, encontré una clave interesante para una cuestión fotográfica en un libro de informática.

En todo el proceso de estudio y documentación hay una parte que me ha pasado desapercibida hasta que he leído un muy buen libro sobre lo que en el desarrollo de aplicaciones se denomina experiencia de usuario: Designing the obvious (Diseñando lo obvio), de Robert Hoeckman. Desde el primer capítulo (y lo repite incansablemente a lo largo del libro) recalca la importancia de saber porqué se está haciendo un determinado producto o sitio web (el libro trata de eso, desarrollo de aplicaciones y de sitios web) para lograr hacer un gran producto.

Si lo pensamos bien es lógico, es difícil hacer bien cualquier cosa si no entendemos porqué la estamos haciendo; y es aplicable a todo lo que hacemos. Esa parte era la que me había pasado desapercibida, porque en mi proceso de estudio hay un porqué, un motivo que me recuerda constantemente porqué es interesante que me lea un libro en inglés de 306 páginas tomando notas, porqué vale la pena ver y volver a ver documentales de 45 minutos (o más) de duración…

Y entendí algo que hasta ahora no había entendido en la fotografía: ¿porqué hay fotografías ejecutadas con una técnica impecable que nos dicen nada y fotografías ejecutadas con defectos técnicos pero que tienen una gran fuerza?

La diferencia suele ser un porqué claro y definido en la mente del fotógrafo. Tiene algo que quiere contar y ese algo aflora a través de la imagen. Imágenes similares realizadas por otros fotógrafos (profesionales o aficionados) suelen no tener la misma fuerza porque no se parte de dar a conocer un porqué sino de hacer un ejercicio técnico.

Un poderoso porqué: es mi hijo y estoy orgullosa de él

Los porqué no siempre tienen que ser grandes ni sublimes. Una fotografía de nuestra familia, de un viaje,… puede tener una gran fuerza si el porqué que nos impulsa a apretar el disparador es poderoso, pero si sólo estamos imitando una imagen para la colección de imágenes, difícilmente será una fotografía que llame la atención de nadie más.

La carencia de porqué quizás explica ese vacío en el que caen muchos aficionados a distintas técnicas creativas (fotografía, pintura, escritura,…) cuando tras una primera fase de entusiasmo eufórico ante la técnica, los artilugios y los primeros resultados aceptables tienen que empezar a encontrar un porqué que de sentido a su proceso creativo.

Nota: Os dejo esta interesante reflexión sobre el sistema educativo y el papel de la experiencia estética en nuestras vidas.

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4 respuestas a La importancia de tener un porqué

  1. Sol dijo:

    o dicho de otro modo, la técnica sin pasión es apenas nada más que un ejercicio de ensayo.

  2. elnomo dijo:

    Pues mira, ahora estoy buscando mis “por qué”, que ya hace tiempo que me cuesta hacer algo que realmente me guste.

    El vídeo sobre el pensamiento divergente me ha gustado mucho.
    Creo que explica muy bien algunos de los mayores problemas que tenemos en la educación, no somos todos iguales y no nos tenemos que ser educados solo para ser productivos.

  3. laotraperspectiva dijo:

    La realidad, yo siempre he buscado los “por que’s” en la parte emocional. Creo que hacemos todo en base a un enfoque basado en nuestros mecanismos de satisfacción afectiva. Siempre buscamos satisfacer nuestro yo emocional sobre todo con aquellas acciones relacionadas con las artes, pues pocos son los trabajos que permiten satisfacer esta faceta de nuestra personalidad.
    Respecto al vídeo, yo toda mi vida, tanto personal como profesional. He sido un contra corriente, y mi formación ademas de no canalizarse por los canales curriculares tradicionales, fue multidisciplinar. Lo cual me ha aportado luego en mi vida profesional una posibilidad de trabajo muy amplia, pero sin posibilidades de promoción al carecer de titulaciones oficiales.
    Un +10 por el post

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