El día “de”

Independientemente de cómo acabe transcurriendo el día, hoy es sin duda uno de los días del que más se ha hablado (y creo no equivocarme si afirmo que se seguirá hablando durante otros cuantos). Que si hay que secundar la huelga por aquello que defiende, que si no hay que secundarla por aquello en lo que los sindicatos se han convertido, que si no es lo mismo la huelga para las grandes empresas que para las pequeñas o los pequeños comerciantes, que si…

Y entre todas esas voces se alzan también las voces que promulgan un día sin compras alegando que esa es la forma para que la sociedad reflexione sobre el consumismo efectivo, o el eslogan “Hago huelga pero no computo” de mujeres paradas, precarias, amas de casa, trabajadoras domésticas, migrantes sin papeles, trabajadoras del sexo, etc… En Barcelona se secundará una huelga pocos días después de haber secundado sin reservas el despilfarro en el que se ha incurrido para las recientes Festes de la Mercé.

A mi los “días de lo que sea” me suelen dar cierto repelús. No está claro de qué otra manera podríamos llamar la atención de toda una sociedad sobre una situación, pero tengo la sensación de que a base de instaurar “días de” estamos cayendo en ese falseamiento de una auténtica ética de relación a través de una caridad anecdótica, que toma como pretexto una campaña o el día que corresponde y que ya en 1961 tan magistralmente denunciaba Berlanga en su película Plácido.

Sigo pensando que la obligación de cuestionarnos nuestra vida cotidiana, las decisiones que tomamos (incluso las de consumir compulsivamente o votar en unas elecciones), es particular de cada individuo y debe ejercerse diariamente, no anual o esporádicamente para perpetuar esa doble moral donde lo más importante son las falsas apariencias, que predica la caridad pero que no la practica, a la que le molesta la pobreza pero que no hace nada por erradicarla y que necesita poner en marcha una cruel farsa, en forma de campaña para lavar sus conciencias.

Para mi no es un día muy distinto a los demás, solo espero que para los demás no sea un día más en el que jugar a un papel que luego se olvidará ante la próxima campaña o “día de” de turno.

Una buena forma de aprovechar este “día de la sociedad española” puede ser precisamente ver la película de Berlanga y pensar… aunque pensar y ser consecuentes quizás es lo que menos queramos hacer.

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3 respuestas a El día “de”

  1. elnomo dijo:

    Ser consecuente y pensar, es algo muy difícil para la raza humana, llevo una temporada intentándolo y realmente me cuesta, No es coña.

  2. JulioR2 dijo:

    ¿Ser consecuentes? ¿Pensar? ¡¡¡Pero qué dices!!! ¡¡¡A ver si alguno acaba descubriendo que tiene opiniones propias!!! Qué va, qué va…
    (modo irónico ON) Lo mejor es seguir como borregos, consumir “cultura” basura y dejar que los demás decidan por nosotros. (modo irónico OFF)

  3. Tito dijo:

    Amen. Te lo dice un vilipendiado trabajador.

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