Recetario personal

El verano es una época ideal para arreglar el mundo y para cuestionarse las claves de la existencia. Durante este he tenido la suerte de compartir muchas veladas con personas muy interesantes con las que, si bien no hemos logrado arreglar el mundo, sí he mantenido interesantes charlas e iniciado un recetario para una vida.

El recetario, como su nombre indica, debe proporcionar la fórmula o procedimiento para lograr un estado concreto. Uno de los que me interesa especialmente es el de felicidad, así que ando a vueltas con la receta.

Como suele ser habitual en mi, tratando de dilucidar la receta para la felicidad, empiezo buscando en el RAE la definición que, inevitablemente, no es suficientemente descriptiva:

felicidad (Del lat. felicĭtas, -ātis).
1. f. Estado del ánimo que se complace en la posesión de un bien.
2. f. Satisfacción, gusto, contento.

Si hago caso a la primera acepción, entonces parece que la manida frase “el dinero no da la felicidad” es una falacia. Si la felicidad consiste en la posesión de un bien, lo más seguro es que el dinero sí de la felicidad. Pero creo que lejos de tener que revisar nuestro concepto de felicidad, hemos encontrado un punto en el que los/as señores/as académicos/as van a tener que trabajar algo más y darnos una definición de felicidad algo más útil y, sobre todo, cercana a la realidad.

En vista de que el concepto en sí no está claro, busco en otros lugares y recupero de la memoria un interesante artículo publicado en El País sobre un peculiar reino que ha llegado a utilizar la felicidad como indicador crucial para determinar sus políticas y acciones, se trata de Bután. Deberían tomar ejemplo los/as académicos/as de nuestra querida institución lingüística de ese reino para darse cuenta que al menos son nueve las dimensiones que considerar para la felicidad, a saber: bienestar psicológico, uso del tiempo, vitalidad de la comunidad, cultura, salud, educación, diversidad medioambiental, nivel de vida y gobierno. Quizás en la próxima edición del diccionario de la RAE la definición de felicidad no estará sujeta exclusivamente a la posesión (la felicidad, en tiempo de crisis, no puede limitarse a la posesión de bienes) sino que incluirá algunas de las restantes dimensiones que se proponen medir en Bután.

Ciertamente la medida utilizada en Bután se aproxima más al concepto propio de felicidad, ya que no concibo la posibilidad de ser feliz sin inquietudes que me motiven a pensar (sería mi bienestar psicológico y gran parte del uso del tiempo), y sin un entorno apropiado. Pero como no soy butanesa sino española, tendré que conformarme con una receta adaptada de felicidad que me procure el estado feliz sin la interferencia de los factores que, desgraciadamente, no están bajo mi control: vitalidad de la comunidad, diversidad medioambiental y gobierno.

Con estas premisas se me ocurren dos posibilidades: evitar toda actividad intelectual para no enfrentarme a las incoherencias y pasar por la vida en un estado de calma feliciana (tesis apoyada en obras de prestigio tales como Cómo me convertí en un estúpidode Martin Page o Metafísica de los tubos de Amélie Nothomb) o, por el contrario, tomar plena consciencia de las incoherencias y buscar la receta que me permita alcanzar la felicidad sin entrar en el continuo enfrentamiento entre lo que me gustaría que fuera mi entorno y lo que realmente es.

Como no puedo evitar la actividad intelectual, trabajo en la receta para la felicidad desde la segunda opción. Tan pronto tenga algo presentable os lo muestro, prometido.

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10 respuestas a Recetario personal

  1. Carol dijo:

    Me interesa mucho el resultado de tu trabajo de búsqueda… estaré atenta ;-p

  2. 1cruzdelsur dijo:

    Visito tu blog a menudo. ¡Que te tema estas abordando! Quizás la felicidad y el amor sean los más difíciles…, no responden a ninguna regla matemática, quizás la felicidad es como un camino… Hay que caminar todos los días por ese camino…
    Muy buenas tus letras… Sigo atento a la receta…
    Saludos
    Cruz del Sur

    • Gracias por tus visitas, y por tus comentarios 🙂

      El amor no es nada difícil, solo es necesario desprenderse de unos cuantos lastres sociales, y creo que la felicidad tampoco… son los descubrimientos más recientes en los que estoy, lo que no encuentro la forma simple de transmitirlos.

  3. 1cruzdelsur dijo:

    Mira, yo hoy leí tu entrada al blog a las 5,30 am aquí en mis tierras. Me quede pensando en la felicidad. Para algunos como dices tú, tiene algunos condimentos…
    Mientras conducía mi automóvil seguía debatiendo en mi interior. Y creo que la felicidad “Es” según tu quieras… Me involucro…
    Puedo ser feliz a mi manera, con algo simple… Pero siempre con el amor que puedo dar y también recibir…
    Durante mi vida lo pude experimentar…

  4. 1cruzdelsur dijo:

    Con respecto al amor un día escribí:
    Cuando hablan de amor, siempre hay dos. El amor es simple y entenderlo es fácil… Solo cuando se esta enamorado, se puede hablar de amor. Cada amor es diferente. No respeta reglas matemáticas, porque cuando se ama 1+1=1 los que se aman se unen en el universo, en el cielo, en el aire, quizás como una gota de agua que al juntarse con otra gota en definitiva forman una gota de agua nueva. Solo los que se aman saben que esa gota está compuesta por dos gotas.
    El amor nace en el alma y se alimenta simplemente con una energía que no se puede tocar, pero que eriza la piel, que produce cosquilleo en el cuerpo, que da calor, también frio, muchas cosas suceden, el amor puede viajar a través del tiempo, no conoce fronteras, ni razas, ni clases sociales, el amor invade mágicamente a los que se aman, existe y existirá siempre y cuando 1+1=1

    • curioso, mi receta del amor considera que puede ser 1+1, pero parte de la base de que yo misma amo, independientemente de si eso llega a ecuación o se queda en simple sentimiento (y acciones coherentes a ese amor) unilateral. Le daré unas vueltas a ver si me animo a escribir algo sobre ello.

  5. 1cruzdelsur dijo:

    Victoria, anímate… Suelta la pluma… Es un tema o mejor dicho es la vida…
    En definitiva, quizás escribir sea parte o ingrediente que pones todos los días en la receta de tu felicidad…

  6. Esther dijo:

    Esto…. y si nos pedimos la nacionalidad butanesa?

  7. Rokkor dijo:

    Yo más bien creo que la infelicidad nace de la búsqueda de una receta…

    • bueno, tampoco es que esté aplicando la vida a encontrar la receta, ¿eh? 😉

      De hecho creo que la de la felicidad es mucho más simple de lo que pensamos, solo que de algún modo el entorno nos hace pensar que es mucho más complicada de lo que realmente es. Es como algunos platos, que son muy sencillos de preparar pero cuando los presentas en la mesa los comensales están convencidos que te has pasado el día entre fogones.

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