Incontinencia social

Ayer ya comenté qué espero de la actividad social relacionada con la fotografía, qué espero en el intercambio de momentos y experiencias en ese campo, pero al fin y al cabo, como humanos que somos, no limitamos los encuentros, charlas e intercambios a un sólo espacio o tema sino que a base de esos encuentros vamos tejiendo (o destejiendo) lazos que trascienden el origen de nuestra relación llevándonos a disfrutar de un paseo (incluso sin la cámara al cuello), una horchata compartida y muchas otras cosas.

Y como ahora disponemos de mecanismos fáciles, rápidos y cómodos para mantener esa relación o hacer llegar una información a alguien que no está tan cercano como quisiéramos, nos encontramos en los espacios de la red (bitácoras, flickr, facebook, twitter,…). Sin embargo, en muchas ocasiones, al ampliar ese intercambio a la red se produce un cambio cualitativo importante: el intercambio deja de resultarme satisfactorio en muchos casos porque no estoy interesada en saber si ahora alguien está tomándose un gin tónic o acaba de llegar a casa a las 5 de la mañana, me interesaba mucho más saber cuando alguien había leído un artículo que quizás pudiera interesarme, o se cruzaba por la cabeza de un amigo una idea interesante. Me da la sensación de que hay gente que sufre de incontinencia social.

Y es que el hecho de que dispongamos de medios que nos permitan comunicar con el resto de la humanidad en cualquier momento y casi desde cualquier lugar no significa que estemos obligados a hacerlo. Yo no entiendo la necesidad de comunicar sin un contenido de interés: saber cómo está una persona concreta, hacer llegar un documento interesante a un grupo, establecer un diálogo de intercambio de información (por ejemplo para acordar la hora de la horchata compartida),…

Mi primer contacto con las redes sociales en la red fue muy temprano, ya trabajaba en ese entorno en el año 1999 (y además como prueba de ingreso en el trabajo tuve que hacer un extenso análisis de las redes sociales existentes por entonces), así que la popularización de entornos para el intercambio de conocimientos en un campo determinado, como flickr.com -en el caso de la fotografía- me resultaban familiares. Un entorno que me permite de forma sencilla compartir un debate que me interesa, es un entorno social (virtual o real) que me satisface. Primera decepción, la popularización del entorno ha dado lugar a que el intercambio se centre muchas veces en intentar que los demás nos acepten, a que reconozcan nuestro trabajo, y así el entorno se transforma de lugar en el que realizar un interesante intercambio de conocimiento en lugar donde un alto porcentaje de personas están intentando obtener reconocimiento social. Por fortuna muchos son los que aún utilizan la plataforma para un interesante intercambio de conocimiento o, como es mi caso, un lugar donde mantener el contacto con personas con las que comparto un interés (la fotografía) que generalmente se desarrolla en el mundo real.

Si la transformación (perversión) de un entorno de intercambio de conocimiento y experiencias en un entorno de reconocimiento social me sorprendió, la existencia de un entorno donde el principal interés es el contacto social por el contacto me dejó estupefacta. En mi primer contacto con el entorno facebook le confesé a mi ahijada que tenía una sensación bastante rara al enterarme de todas sus actividades a través de la red. La verdad es que al final resulta un mecanismo relativamente simple de mantener un cierto contacto en las familias dispersas como la mía, pero sigo pensando que no hay nada como un buen achuchón en el mundo real para sentir realmente próxima a una persona.

Animada por los comentarios de mi ahijada y de mi tía, mantuve la red social de facebook como un lugar donde, al menos ellas, podían ver de vez en cuando algún atisbo de qué voy haciendo y qué me interesa a la vez que yo voy viéndolas a ellas. Con el tiempo muchas de las personas que he conocido se han añadido al grupo de personas con que comparto también esa plataforma, y ahí es donde mi estupefacción ha llegado a su grado máximo. Sigo sin entender la necesidad de algunas personas en contar al mundo entero lo que hace en todo momento, con quien lo está haciendo, o en quien está pensando. Hace poco hice un repaso de la gente con la que comparto ese espacio y eliminé conscientemente a todas aquellas personas de las que lo único que percibo por ese medio es su incontinencia social, su necesidad de vivir virtualmente.

Es fácil que entre todo lo que a mi me interesa o hace reflexionar tú encuentres algo que pueda interesarte, también es posible que no sea así, pero en cualquier caso lo que comparto en la red siempre es algo que, creo, tiene algún interés potencial al menos para alguna de las personas que conozco.

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Una respuesta a Incontinencia social

  1. David Rogonza (elnomo) dijo:

    Aun se me hace cuesta arriba el facebook, las tentaciones de cerrar la cuenta han estado ahí desde el primer momento.
    Con Flickr y Blogger, más de una vez he pensado en no permitir comentarios en mis fotos, pero de vez en cuando, hasta el más pesado de los exhibicionistas sociales, deja algún comentario, apunte o enlace que merece la pena ser escuchado… aunque no se si compensará a cambio de tener que sufrir su avalancha de comentarios vacíos, estupideces cibernéticas y demás información desechable.

    Me voy a plantear una limpieza virtual.

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