Con la fugacidad de “siempre”

Me he dado cuenta que últimamente me llaman mucho la atención imágenes que para mi representan contradicciones entre el sentir propio y la convención social, imágenes en las que se ve representado aquello que socialmente es aceptado pero que en mi provocan un choque frontal con la convicción a la que he llegado a través de mi experiencia. Una de ellas tiene relación con la palabra “siempre”, una palabra que he llegado al convencimiento que se inventó para hacer posible lo efímero.

defíneme para siempre

Crecí con el convencimiento de que “siempre” era una palabra que hacía referencia a la eternidad temporal, con la certeza de que cuando alguien afirmaba que algo era “para siempre” estaba afirmando que ese algo era para la eternidad absoluta, desde el principio de los tiempos hasta su fin. Me asombraba por tanto la ligereza y facilidad con la que se utiliza la palabra, una palabra que a mi me resultaba pesada y llena de una carga que no te permite evolucionar, que te obligaba a permanecer estático en ese siempre que se reafirma a costa de tu propia negación.

Con el tiempo observas el entorno y ves que muchas de aquellas cosas que años atrás eran para siempre ya no están y decides que “siempre” tiene que tener otro significado. Desconcertada finalmente acudo a la RAE, y leo que el significado de la palabra es:

Siempre: en todo o cualquier tiempo | en todo caso o cuando menos | decididamente

No es que me solucione mucho esa definición, mi trocito de alma de física no puede aceptar fácilmente eso de “en todo” y mucho menos “en cualquier tiempo”. ¿Qué es eso de “en cualquier”? ¡Como si el tiempo se pudiera tomar a la ligera! ¿Qué tiene que ver aquí la decisión? ¿Tiene cualquier decisión que durar para siempre? Creo que por la vía racional no voy a lograr averiguar el verdadero significado de la palabra siempre, desentrañar la aparente contradicción entre su apariencia eterna y su carácter efímero.

Por fortuna la vida puso en mi camino un ser mágico que tiene la capacidad de mostrarme sin palabras los conceptos que racionalmente parecen más confusos y esquivos. Al más puro estilo socrático ha ido ayudándome a encontrar esa respuesta que ya estaba en mi pero que no sabía expresarse adecuadamente. Gracias a ella he entendido que “siempre” hace efectivamente referencia a la eternidad absoluta y que, sin embargo eso no entra en contradicción con su carácter efímero, puesto que es la eternidad absoluta la que es efímera.

El momento en el que nos sumergimos a la experiencia o la visión que nos impele a afirmar rotunda y decididamente el para siempre es el que pertenece a una eternidad efímera, una eternidad de una de nuestras muchas vidas, la contenida en esa experiencia y que durará más o menos según la intensidad con que la experimentemos y la convicción con que decidamos vivirla.

Un instante eterno puede ser el momento en que saboreamos un coulant de chocolate (bueno, si te gusta el chocolate, claro), el momento de una puesta de sol, el momento de un abrazo,… En esos casos podemos afirmar, sin temor a estar utilizando incorrectamente la palabra, que ese instante durará para siempre, porque es el siempre el que dura lo que dura el instante.

Con la fugacidad de siempre

Anuncios
Esta entrada fue publicada en reflexión y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s