Todos quieren dominar el mundo

He sido muy afortunada, crecí en un entorno donde se conocían y aplicaban normas y reglas pero se aceptaba que experimentaras e intentaras obtener nuevos resultados; no era un romper las reglas por romperlas, sino una búsqueda consciente de nuevos resultados sabiendo que hay ciertas reglas que te permiten llegar a unos resultados predecibles, seguros, pero tu búsqueda era un intento de llegar un poco más allá, no un acto previsible para quedarte en el resultado predecible.

Entre los fotógrafos que me rodean hay algunos que manejan con destreza las reglas, y algunos que las manejan excepcionalmente, sabiendo cuándo romperlas porque el resultado así se lo pide. Entre ellos quería citar a uno en concreto, David Vilaplana, una persona con la que he tenido la fortuna de compartir muy buenos momentos, reflexiones, cazas fotográficas.

Y quería hablar de David porque recientemente vi una de sus fotografías publicadas en uno de esos espacios frecuentados por fotógrafos (aficionados, profesionales, ¿qué más da? en realidad son almas de fotógrafo y eso es lo que cuenta) y entre los comentarios se podía leer alguno despectivo, calificándolo de “uno más”, argumentando que la fotografía no aportaba nada nuevo.

Pero antes de entrar en el debate, veamos la fotografía, para saber de qué estamos hablando:

"Panamá" de David VilaplanaIncluso sin conocer a David seguro que podéis intuir que esa fotografía no es fruto del azar (yo que lo conozco estoy segura de que no lo es, no es su forma de trabajar), sino fruto de un buen rato observando el entorno, apreciar el detalle del haz de luz, y esperar a que el autobús se colocara en el lugar justo. Es posible que el azar quisiera premiar la paciencia del fotógrafo obsequiándole con el detalle de esa persona asomada a la venta del autobús, con la mirada hacia la fuente de luz, pero casualidades así sólo pueden recogerse en el instante fotográfico cuando el fotógrafo tiene muy entrenado el sentir de la mirada (y la cámara preparada).

Se rompen muchas reglas en esta imagen, no podemos encasillarla fácilmente. Tiene una inclinación que muchos evitarían para mantener el horizonte equilibrado y las líneas verticales en su sitio, el sujeto autobús está recortado en la dirección de su avance, el sujeto persona en la ventana está en una posición no predominante según las reglas de tercios, proporción áurea y otras… Pero la fotografía transmite aquello que el fotógrafo quería transmitir, y esa es la primera base fundamental de la fotografía.

Al haber crecido rodeada de personas que conocían las normas y sin embargo sabían que para evolucionar, crecer, descubrir y avanzar es necesario cuestionarlas y ponerlas a prueba, encontrarme ahora en varios rincones virtuales destinados a fotografía a personas normativas, rígidas, estrictas que valoran las fotografías única y exclusivamente por su adhesión o no a las normas y patrones establecidos me transmite una cierta tristeza. No en balde al gran pintor Pablo Picasso se le atribuye la frase:

“Desde niño pintaba como Rafael, pero me llevó toda una vida aprender a dibujar como un niño”

No puede crearse una obra consciente al buen tun-tún, sin conocimiento previo de porqué estamos haciendo las cosas de determinada manera, si bien es cierto que podemos tener muchísima suerte y que de entre muchos intentos fallidos podamos disfrutar una pieza especial. Y es que cualquier creación artística consciente requiere conocer profundamente las normas, reglas y técnicas, estudiar a los artistas que vinieron antes que nosotros y a los que están aquí con nosotros, impregnarse de los distintos modos de interpretar y lograr descubrir el nuestro propio y poder transmitir en la creación aquello que estábamos buscando.

Si recordáis ayer os hablaba de la obra de Santi Bañon, y hoy os hablo de David Vilaplana. No son fotógrafos reconocidos mundialmente, no tienen una colección de premios y galardones con la que deslumbrarnos, pero tienen lo mejor que puede tener cualquier creativo sincero, la humildad de saber que su trabajo es fruto de su experiencia propia, de sus juegos con las reglas. También saben que su trabajo no es universalmente aceptado, que no es posible que una creación artística guste a todos por igual, pero saben que lo importante no es la aceptación, la adherencia a las normas, o las alabanzas por el trabajo realizado. David lo sabe hasta el punto que titula su blog El fotógrafo inexperto, habiendo completado los estudios de fotografía.

Ellos saben que lo importante es descubrirse en la fotografía, seguir experimentando y evolucionando, sin normas impuestas por los pseudo-gurús de moda que quieren imponer su forma de hacer y pensar para justificar los precios de sus cursos o libros.

Por fortuna también hay grandes fotógrafos reconocidos mundialmente que conservan este espíritu, que hacen accesible su trabajo (incluso en los precios de cursos y libros) y que promueven el encuentro entre fotógrafos (profesionales y aficionados) porque saben que de este modo crecemos todos y la fotografía también. Él sabe de quien hablo (muchos de vosotros también).

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4 respuestas a Todos quieren dominar el mundo

  1. Iñigo dijo:

    Yo también he tenido la suerte de conocerle y estoy totalmente de acuerdo; como comentamos una vez en un curso, primero conoce y aprende las reglas, luego aprende a romperlas y en eso David es un maestro.

  2. Esther dijo:

    Me gusta que me presentes nuevas maneras de mirar. No es la primera vez que a priori una foto no me dice nada y que después de que te ayuden a “ver” mejor descubres que hay cosas que no habías captado y me invitan a “probar” cosas nuevas, sin ataduras.
    Sospecho que me lo voy a pasar bien por este rincón.

  3. Buf… Con que Tears for Fears, eh? Pues precisamente ayer estaba leyendo la entrada anterior sobre Santi Bañón, al que me di cuenta que ya conocía inconscientemente por un par de foros de fotografía, y la metamorfosis y pensando que me parecía una reflexión excelente. Además luego me pase un buen rato disfrutando del flikr de Santi, y ahora me veo por aquí…

    Considero un lujo para mí y una maravillosa desfachatez por tu parte, Victoria, que en la misma entrada en que se me nombra, incluyas a Santi Bañón y esa sentencia de Picasso. Me recuerda a otra de Gaudí “La originalidad consiste en volver al origen”, y aunque según tengo entendido él se refería a no perder la relación con la naturaleza, a mí me gusta leerla un poco diferente y acercarla al sentido de la de Picasso, apuntalando ambas lo que comenta Iñigo (besarkada bat!) de aprender para aprender a dejar a un lado lo aprendido, a regresar a tu esencia, a tu origen, a tu mirada niño, a ser eternamente inexperto.

    Qué lejos estoy! Pero que placer tener amigos que te acompañan en el camino.

    Muchas gracias, Victoria.

  4. Siempre fui un tanto descarada (e inconsciente) David 😉
    Gracias chicos/as por iros pasando por aquí.

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