¿Repetimos?

El sentir de una conversación reciente (no la recuerdo con precisión, pero la esencia es ésta), respondí a una pregunta de una amiga:

– Voy al Pantà de Santa Fé, a hacer fotografía nocturna con el reflejo de la luna

a lo que ella respondió inmediatamente:

– ¿Otra vez al pantano? no sé cómo puedes repetir lugares.

Otra aparente contradicción, yo que odio la repetición en las conversaciones, en la comunicación entre personas (creo enterarme de lo que se ha dicho con relativa rapidez, otra cosa muy distinta es que esté interesada en aplicar el contenido recibido en la comunicación), acudo incesantemente a rincones concretos para la búsqueda de nuevas imágenes, leo y releo algunos libros, veo una y otra vez algunas películas, escucho incansablemente algunas músicas… Y no es una contradicción.

Me he descubierto heraclítea (a los menos leídos, no es una nueva tendencia sexual, ¡malpensados!), convencida del cambio del entorno y de mi misma que, a su vez, hacen que cada vez que visito esos rincones encuentre una nueva sensación, una nueva imagen, una nueva vivencia del, aparentemente, mismo rincón.
En el mismo río entramos y no entramos, pues somos y no somos [los mismos]

“ποταμοις τοις αυτοις εμβαινομεν τε και ουκ εμβαινομεν, ειμεν τε και ουκ ειμεν τε”

“En el mismo río entramos y no entramos, pues somos y no somos [los mismos]”

Heráclito de Éfeso

Creo firmemente que cada uno de nosotros cambia a diario; las experiencias que vivimos permanecen con nosotros y nos influyen en la forma de sentir en la próxima experiencia parecida que se nos presenta. El instante inmediato anterior a esa experiencia suele tener un peso mayor que el resto, ya que determina el estado anímico con el que nos disponemos a vivir esa experiencia. ¿Quien no se ha arrepentido de haber quedado con algún amigo/a cuando, en un estado de cansancio, descubrimos que apenas nos separan unos minutos de esa cita?

Partiendo de que no me agrada en exceso la repetición, y que pertenezco a una generación que crecimos en la infancia sin la posibilidad de ponernos una y otra vez la misma película (sí gente, existió el mundo sin vídeo VHS ni Beta, sin DVDs, sin ordenadores y sin Internet. Y lo más curioso, yo lo vi), debo agradecer la enseñanza de que es posible ver una película una y otra vez a mi hijo (los que sois padres sabéis la capacidad de ver hasta la saciedad la misma película que tienen los niños); la capacidad de repetir la lectura de un libro se la debo quizás a la pereza de salir a la calle en busca de una novedad y regresar así a las estanterías de mi biblioteca.

De igual modo que al releer los libros o volver a ver películas descubro matices que en otros momentos me pasaron desapercibidos, o descubro una historia mucho más trivial de lo que recordaba, en todos los lugares que visito puedo ver otros matices, detalles, visiones cuando regreso en distintos momentos. El lugar también está vivo, incluso en los paisajes urbanos, ofreciéndote su cambio (luz, gente, fauna, flora, fiestas, entorno, etc…) y permitiéndote tener una nueva visión.

Incluso lugares que no me atraen especialmente pueden proporcionarme horas y días de intensa experiencia fotográfica buscando nuevos matices, rincones, perspectivas, juegos, guiños. Creo que lo más importante es aproximarnos a ellos sin el prejuicio de que son un lugar que no nos llama especialmente la atención y dejarles que nos muestren lo que tienen por ofrecer.

También se puede llegar al hastío. Visitar una y otra vez la zona de Barcelona de los barrios de Raval, Gòtic, Ciutat Vella y Born, donde cada vez es más patente el interés de que sea una zona para turistas que una zona para los habitantes de Barcelona, hace que los evite conscientemente cuando busco rincones urbanos por los que deambular cámara en ristre, sin duda porque se trata de ciudad y no de naturaleza, y sin duda porque ya han adquirido ese estatus absurdo de “lugar con encanto” que los convierten en manidos y sobre explotados. Quizás por eso cuando muestro la ciudad de Barcelona a amigos que vienen de otros lugares intento mostrarles otros rincones.

La repetición, cuando no es fruto del hábito y la falta de recursos de la imaginación, puede ser un potente instrumento. Cuando simplemente responde a nuestra falta de recursos se convierte en una carga que, en el peor de los casos, nos llevará a repetir lo mismo una y otra vez. Y es que ya lo decía el gran Albert Einstein: “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”

Anuncios
Esta entrada fue publicada en reflexión y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a ¿Repetimos?

  1. Esther dijo:

    Ole, esto empieza a gustarme.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s